domingo, 28 de mayo de 2017

Valorar lo que tenemos

Caminando hoy con mi hijo, en una de esas charlas que tenemos últimamente, comencé para mi dentro a pensar que este mundo consumista que hoy vivimos, en este mundo tecnológico, donde cada vez se nota la separación entre las personas, hemos dejado de valorar lo que tenemos, si tenemos un celular nuevo, al momento de tenerlo ya no le damos valor, si nos compramos una casa apenas hemos conseguido eso también ya le vamos dejando de dar valor, en realidad, creo lo material como no es lo importante poco a poco va perdiendo el valor que en un momento caprichosamente le hemos dado, porque tal vez de alguna manera, conciente o inconcientemente sabemos que eso no puede perdurar para siempre, que algún día todo lo hemos de dejar aquí en esta realidad que vivimos.
Pero al llenarnos de cosas materiales, nos hemos olvidado de valorar lo más importante que tenemos, nuestra Vida, que paradójicamente no tiene valor, es de un valor incalculable.
Recuerdo cuando un día Oscar Carlos Badolato me contó una anécdota, alguien había ido a su consultorio y le preguntó: ¿lo que usted enseña, qué valor tiene, en cuánto lo puede valorar? y el contestó: lo que comparto con ustedes es MUY CARO, tan CARO, que no hay dinero alguno que pueda pagarlo.
Justamente lo que concierne al mundo espiritual, que es lo que le concierne a la Vida no tiene valor material que pueda pagarlo; es por eso que las personas al buscar lo superfluo, lo inmediato; no valora lo que es Eterno, pero todo esto estaá muy bien orquestado para que las personas vivan enfrascadas en una nube inconciente donde solo entra a esa nube los gases adormecedores de las vibraciones más densas.
No nos damos cuenta que el pajarito que se encuentra dentro del caparazón del huevo, tiene que hacer fuerza con su pico para poder romper el caparazón, no es la madre pájaro, ni el padre pájaro, que rompa la cáscara y nadie está autorizado a poder romper el cascarón del otro, cada uno tiene que romper su propios muros creados por los mecanísmos de defenza que nos han impuesto y que hemos aceptado sin oponer resistencia; no nos damos cuenta que construir un muro sólido es muy simple, el problema es derribarlo, tenemos que hacer una fuerza suprema para tirarlo abajo, muchos abandonan la empresa apenas comienzan a hacerlo, otros lo hacen cansados por que piensan que no van a ver nunca la Luz del Sol que iluminará las ideas y contados con los dedos de una mano son aquellos que lo logran.

Por eso es muy importante valorar lo que es importante, nuestro cuerpo, nuestras manos, nuestros pies, el aire que respiramos, la oportunidad que se nos ha dado de elegir y ser responsables por aquello que elegimos. Valorar al otro, valorar una charla, pero no una charla sin contenido, sino con contenido, que te lleve más allá de lo chato de lo cotidiano,valorar la amistad sincera, valorar la naturaleza, valorar el planeta y el Universo que nos da la oportunidad de estar aquí haciendo esta experiencia, valorar cada día como único e irrpetible, porque como les decía a los chicso el otro día, hoy puede ser el último día que estemos aquí y mañana puede ser el último día de pasado mañana que estemos aquí. 

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